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viernes, 11 de marzo de 2011

El Grupo de Música 4




Bueno, lo prometido es deuda. Como uno de los regalos que os voy a dar para celebrar el primer año del blog, aquí tenéis la cuarta parte de "El Grupo de Música". Tardé en subirla porque a pesar de estar escrita hace meses me faltaba corregirla, añadirle y quitarle cosas. No se yo cómo habrá quedado, así que espero con ansias vuestras críticas tanto buenas como malas.

Logicamente ha pasado tanto tiempo que no os acordaréis de la historia jajaja. Mea culpa. Así que como ya es costumbre os pongo a continuacion los links de los anteriores capítulos:

¡ Disfrutad de la lectura !

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Me giré y fui siguiendo las indicaciones que me habías dado hacía apenas unos minutos.

- Primero a la derecha - me recordé mentalmente, aunque de sobra sabía ya el camino que seguía.

El cielo comenzaba a teñirse del color intenso de la tinta china y no había nadie por alli, sólo estábamos mis pensamientos y yo.

En verdad me apetecía pasear por esta calle alumbrada unicamente por una tímida luz de farolas que abriga a los árboles de camelias floridos, cuyos pétalos descansan sobre los bancos que duermen a sus pies - Me gusta estar aquí - pensé mientras recogía un par de pétalos rosas y los guardaba en uno de los bolsillos de la cazadora.

De echo es una de mis calles favoritas, ya que es donde destaca con su imponente porte señorial el edificio de estilo neoclásico que alberga al gran teatro. A veces me imagino a las damas de finales del siglo XIX o príncipios del XX luciendo sus elegantes vestidos la noche del estreno, mientras descienden por las escaleras de mármol del brazo de sus maridos.

Pero al mismo tiempo una molestia empezaba a aflorar en mi interior. Estaba comenzando a tener un poco de miedo por caminar sola por semejantes calles solitarias a esas horas. Me sentía inquieta.

Apuré el paso para intentar llegar lo más pronto posible a mi casa y comprobé cómo la noche se hacía más espesa a medida que avanzaba.

De pronto, me pareció oir unos pasos lejanos a mi espalda.

- Seguro que son imaginaciones mías - me dije a mi misma en un intento de tranquilizarme. - Producto puramente de mi traviesa mente que ante semejante atmósfera, dibujó lo que era propio de aparecer en iguales circunstancias en una película de miedo o suspense.

Pero a pesar de los intentos de autoconvencerme, me sorprendí al ver cómo parecía que mi cuerpo iba por otro camino diferente al de mi razón.

Mi andar se hizo inconscientemente más rápido. No se si en verdad venía alguien detrás o simplemente eran alucinaciones mias. Pero ...

- ¿Y si en verdad venía un "lobo" como me habías dicho minutos atrás mientras me reía de tí?

Me concentré en escuchar los pasos fantasmas y efectivamente alguien venía detrás mio. Cada vez le notaba más cerca.

Yo mientras tanto, intentaba ir más rápido pero no podía. Había llegado a mi límite de velocidad. Seguro que quien seguía mis pasos, casi a ciencia cierta por casualidad, veía que mis andares eran más propios para un pato mareado que para mí. Además, no quería que esa persona se diera cuenta de que iba rápido intentando huir de ella.

De repente, noto que empieza a correr hacia mi. Yo sigo con el mismo ritmo de paso tratando de tranquilizarme.

- No voy a empiezar a correr, porque sino esa persona que seguramente no me va persiguiendo, pensará que soy una loca histérica. Y no le faltará razón.

Los pasos veloces se acercan cada vez más. Mi pulso se acelera de forma descomunal dándome la impresión de que o bien explota o bien me va a saltar en cualquier momento del pecho. Siento que mi cuerpo empieza a temblar y cómo me cuesta mantenerme sobre mis piernas, ya que han adquirido una pesadez que tal parece que esten hechas de plomo. Parece ser que las palabras que anteriormente me dediqué a mi misma para serenarme ya no están surtiendo efecto.

Noto cómo va acortándose la distancia entre mi "no perseguidor" y yo, hasta que sus pasos me alcanzan.

Entonces, la persona se para a mi lado y sigue el ritmo de los mios.

Mi corazón se acelera presa del miedo que ahora empieza a convertirse en pánico, a la vez que percibo cómo una ola de frío helado recorre mi cuerpo adueñándose de cada pequeño rincón. Cierro los ojos mientras aguanto el aire en mis pulmones. Es como si de esta forma intentara pasar desapercibida o hacerme invisible. Como si fuera la manera de escapar de esta extraña situación.

- ¿Qué tal? - oigo decir.

Esa voz ... Me da miedo girarme hacía mi derecha por si me equivoco, pero inevitablemente lo hago... Eras tú.

- Vas muy sola. Y además por aquí no veo a nadie.

Mis ojos se abrieron delatando sorpresa o incredulidad, no lo sé a ciencia cierta, mezclada con tintes de la rabia o el enfado que comenzada a nacer en mi. Lo que si sé es que durante unos segundos me quedé muda para luego explotar y decirte ...

- ¡Idiota! - te grité - ¡Me has dado un susto de muerte!

- ¿Quién yo? ¿Por qué? - respondiste alarmado.

- ¿Te estás quedando conmigo? ¡Lo sabes de sobra! ¡¿Qué es eso de ir siguiendo a una chica que va sóla por una calle vacía en mitad de la noche?! - te dije en un tono de voz más alto de lo normal.

- ¿Te asusté?

Me paré, giré hacia tí y ví que me mirabas con ojos incrédulos. Me daba pena haberte chillado porque en verdad se veía que no eras consciente del miedo que me habías hecho pasar.

- ¿Tú qué crees? Pues sí ... - dije ya con un tono más normal de voz.

- ¡Lo siento! De verdad ... Precisamente venía detrás tuya para acompañarte hasta casa y que no tubieras miedo.

- Pues conseguiste todo lo contrario - apuré a responer.

Me tranquilicé, nos miramos y empezamos a reir.

- ¡No sabes lo mal que lo estaba pasando!

- ¡Lo siento!

- Me acordaba de lo que habías dicho del lobo.

Seguíamos riendo.

- ¿Lo del lobo? Pero si era una broma mujer.

- Ya lo sé, pero no sé porqué me vino a la cabeza. Oí unos pasos a lo lejos y ...

- Bueno caperucita, de verdad que lo siento, ¿me perdonas? - preguntaste mientras se te escapaba una sonrisa.

- No se yo ... - dije con rintintín.

- ¡¿Ah no?! Pues ya no te acompaño a casa - añadiste en un tono como cuando los niños quieren chinchar a otro.

- Me da igual. Total, para lo que me queda de camino ... - fueron mis palabras bromeando con aire despreocupado.

- Conque esas tenemos ... - Te paraste. - Pues entonces me voy - respondiste mientras hacías ademán de girarte y volver por donde habías venido.

- ¡Pues entonces sí! - contesté mientras te agarraba del brazo.
Volvimos a reirnos.

- Era broma, te acompaño aunque no me perdones.

- Ya lo sé.

- ¿Ah si? ¿Cómo sabes si te lo digo de verdad y no es por quedar bien?

- Porque te conozco aunque sólo sea un poco - respondí mientras te guiñaba el ojo.

Comenzamos a caminar otra vez en silencio. Pero al poco tiempo volviste a preguntarme:

- ¿De verdad me perdonas?

Sorprendida por la pregunta, te miré y añadí :

- Claro que sí. Pero además no creo que te afectara mucho que no te perdonara.

- ¿Tu qué sabes? Yo quiero que me perdones de verdad por haber hecho que lo pasaras mal.

- Estás perdonado -me miraste con ojos como de cordero degollado, como si no fuera una respuesta suficiente - ... de verdad - completé.

Sonreimos al mismo tiempo y seguimos caminando mientras nuestros labios se contagiaron del silencio que reinaba en el lugar.

Yo iba perdida en mis pensamientos. La verdad es que me habías hecho pasar unos minutos horribles. No sabes lo miedosa que soy y no te voy a desvelar esa debilidad de mi. Pero ¿cómo no te voy a perdonar con esa cara que pones? ¿cómo no te voy a perdonar, si en verdad venías detrás para ... ¿cuidarme? ¡Por supuesto que te perdono! - pensé.

- Pues vine detrás de ti casi desde que nos despedimos. Debí de caminar como 50 metros y di la vuelta. Me preocupaba que andubieras sola, porque si por donde yo estaba no había gente, por donde tu ibas seguramente que tampoco. Aunque bueno, si no había gente tampoco te podía pasar nada - te estabas tocando inconscietemente la cabeza, como cuando te avergüenzas por algo - pero yo no estaba tranquilo. Me sentía como un poco culpable por dejarte ir sola, pero poco eh. Porque yo también te conozco un poco como tú dices y sé que eres una miedica - Esta ultima frase la dijiste mientras te reías y me lanzabas una de tus miradas acusadoras.
- ¡Eh!
- Y total como no tenía prisa ... Oyes, con el frío que hace no me extraña que todo el mundo esté ya en casa.

Volvimos a paranos. A este paso no llegaría a casa hasta mañana y tú a la tuya un día más tarde.

No te atrevías a mirarme. Tal vez te daba vergüenza lo que habías dicho o el haberte preocupado. Parecías un niño que acaba de romper algo y tiene miedo de la reprimenda de su madre. No parecías tú. Normalmente llevabas una coraza que decía: "insensible para tonterías y ñoñadas" y esto de acompañarme porque tubiera miedo, lo catalogarías de tontería. Pero ahora mismo dabas la imagen de alguien más ... no sé bien como decirlo ... ¿inocente?

- ¡Muchas gracias! - dije y al hacerlo te dediqué mi mejor sonrisa y te acaricié el brazo como agradecimiento - Parece que sí me conoces un poco.

Levantaste la mirada y tus ojos se encontraron con los mios que brillantes te miraban sinceramente agradecidos. Pusiste tu mano sobre la que tenia puesta en tu brazo y junto a una bonita sonrisa añadiste:

- No hay de qué.

Retomamos la marcha, cada uno con sus manos en sus respectivos bolsillos. Ya estabamos acabando la calle que estaba al lado de la mia. Íbamos el uno al lado del otro en silencio. Como si aquellas últimas palabras crearan una atmósfera que no nos apeteciera romper con una nuevas.

- Así que te gustó la música de mi canción.

- Pues si. Ya te dije antes que se parecía a como pensaba, porque al comenzar a oir los primeros acordes pensé en ella. ¿Raro no?
- La verdad que sí. Esas cosas sólo te pasan a tí... Ya volvías a parecer el Carlos de siempre.

En ese momento comencé a oir la canción "Almost Lovers"

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- ¿Qué es esto pensé? ¿Esa música? - Miré para tí.

De repente todo se volvió turbulento. Se deshizó la nube que estaba formando aquel sueño.

Era el despertador de mi móvil. Le había puesto aquella canción porque su melodía me despertaba de una manera dulce, pero hoy me parecía que era de una manera amarga, muy amarga. Me había dejado con la miel en los labios. Sin saber el final.

Yo quería seguir alli, seguir viviendo en aquel sueño. Porque es de esos de los que no quieres despertar, de los que quieres seguir en ellos aunque en algunos momentos lo pases mal, aunque no sean la realidad...

Esos que los vives como si de verdad estubiera en ellos y las emociones que experimentas son como las reales. Como si estubieras viendo una película aunque no seas su protagonista.

Y cuando despiertas, te invade una sensación inexplicable. Una especie de inquietud muy intensa porque lo has vivido como real, y a la vez una desilusión porque simplemente era un sueño.

Pero ya es tarde para quejarse. Mi sueño se rompió en mil pedazos y no hay pegamento capaz de volver a juntarlos.

Tengo que dejar el mundo de los sueños, el mundo de las nubes de azúcar y los castillos de aire, y volver a tocar con mis pies esta tierra fértil llamada realidad.

PD: ¿Qué os ha parecido? ¿Era lo que esperábais?
PD2: En los próximos días os daré otros dos regalitos ;D

lunes, 16 de agosto de 2010

El Grupo de Música 3




Bueno aquí tenéis la esperada tercera parte de esta historia que me estabais pidiéndo :-D

¡Perdonarme por haber tardado en subirla pero es que estube corrigiéndola y me alargué más de lo esperado!

Este nuevo capítulo se lo voy a dedicar a tod@s los que la seguís, pero especialmente a PoEtEsS por su perseverancia a la hora de pedirme la continuación y de transmitirme que le gusta lo que escribo. ¡Gracias a todos por los comentarios que me dejaís y por esas palabras (que no se si merezco) que me animan a seguir escribiendo otras historias! ;-D

Antes de empezar voy a dejaros como siempre, loa capítulos anteriores para que os volvaís a situar otra vez si quereis o situares por vez primera :)

Ya sabéis que espero vuestros comentarios para saber que os ha parecido, tanto si son de elogios como de críticas, porque de todo se aprende para hacer las cosas mejor.

¡Espero que os guste! ;)


http://reflejosdelunadeplata.blogspot.com/2010/06/el-grupo-de-musica.html

http://reflejosdelunadeplata.blogspot.com/2010/07/el-grupo-de-musica-2.html

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Comencé a caminar y ...

- ¡Espera! ¿Cómo que hasta luego? ¿No ibas para casa? - dijiste mientras tus palabras iban de la mano de una mirada que en su interior escondía una pizca de reproche.

- Si - te conteste mientras me giraba hacia tí.

- Pues vamos juntos -

Mis ojos debían de delatar la sorpresa que supusieron tus palabras, que aunque no quiera reconocerlo, no era tal ya que en verdad en mi interior creo que esperada ir contigo.

- Pero sino vivimos cerca - añadí mientras el fruncimiento de mi ceño acompañaba a una sonrisa ladeada que era el fiel reflejo de lo que mis ojos estaban diciendo en ese momento, incredulidad.

- ¡Da igual! Además, ¿que vas a ir sóla? A ver si va a salir un lobo por ahí y te come ...

No pude evitar reirme.

- ¿Quién me va a querer comer? - Aunque en verdad yo agradecía que me acompañaras aunque fuera parte del camino por dos cosas, que no se si sabría por dónde ir y que soy muy miedosa.

- ¡Venga! Así podemos hablar un poco de que te han parecido las canciones y mis amigos. - dijiste mientras me regalabas una gran sonrisa.

- Bueno, vale ... - dije mientras te devolvía la sonrisa e intentaba emplear un tono de voz que no delatara que lo estaba deseando, casi como reconociendo que no tenía más remedio que aceptar - porque la verdad ... que no sé si sabría encontrar el camino por el que vine - sonreí e incliné inconscientemente un poco la vista hacia el suelo, avergonzándome de mí misma por ser despistada en esto de ir por calles que no estaba acostumbrada.

- ¡Hay que ver! - añadiste y comenzaste a reirte.

Caminamos unos minutos en silencio. Ninguno de los dos nos atrevíamos a hablar. Me pareció algo raro en tí, ya que siempre dices que no te gustan los silencios.

He de reconocer que también nuestra "amistad" es un poco rara, porque en los dos últimos meses (que es el tiempo que nos concoemos) hemos estado hablando muchisimas horas de infinidad de temas: nuestros sueños, nuestros planes de futuro, de amigos y sobre todo ... de música.
Pero pocas han sido en persona. Me sobran los dedos de las manos para decir las veces que nos hemos visto. Aun así, yo te considero un amigo, pero no se cuál es tu postura hacia mí. Tal vez te estoy dando más de lo que tú me das. No sé ...

Fuimos por algunas calles que reconocí por haberlas pisado horas atrás y otras por las que no. Tu recorrido era diferente.

Como me sentía incómoda con tanto silencio, te hablé.

- Noe y Maca son muy majas -

- ¡A que sí! Y vamos ... Noe está encantada contigo porque tiene a una aliada para sus "ñoñocanciones"- dijiste mientras te reias a carcajadas.

- ¡Oyes!, que la canción es bonita. Lo que pasa es que los chicos no quereis reconocerlo, porque claro ... ¿cómo os va a gustar una canción romántica...? - te reproché.

- ¡A mi no me gustan! - apresuraste a responder

- ¿El qué? ¿Las canciones románticas o las de Noe?

- Las románticas en general. Y además, no es sólo a los chicos, que a Maca tampoco le gustan.- dijiste con un tono de voz que mezclaba reproche y autosatisfacción por haber encontrado el "jaque mate".

- Bueno ... ahí me has pillado ... - dije mientras se me escapaba una sonrisa que reconocía derrota - pero a lo mejor lo dice para que no os metais también con ella. - añadí intentando buscar otro camino.

- ¡Anda ...! - respondiste mientras sonreias de lado, de esa manera tan tuya y me mirabas como si acabara de decir una tonteria. Tal vez lo era.

- ¿Y por qué las teneis marginadas?

Te echaste a reir otra vez. Parece que todo lo que te digo te suena a chiste.

- ¿Marginadas? ¡Es al revés! Son ellas las que nos marginan a nosotros en el rincón o como lo quieras ver, son ellas las que se automarginan en esos sofás.

- ¿Y de qué hablabais vosotros si se puede saber?

- De nada, de cosas del grupo ...

- Ya ... - ahora era yo la que te miraba como no hace mucho lo habías hecho tú - ¿y entonces porqué ellas no están cuando hablais de eso?

- ¡Ya te lo dije! , porque se automarginan. Ellas prefieren estar hablando de sus historietas y de que si Dani esto, que si Miguel lo otro ... ¡marujadas! - acompañabas estas palabras con gestos que hacían burla de los estereotipos femeninos y no puede evitar que se me escapara una sonrisa a pesar de los intentos por parecer seria y mostrarme firme en mi postura.

El silencio se volvió a apoderar de nosotros. Permanecimos callados mientras caminamos por un par de calles solitarias.

Volvi a pensar en iniciar la conversación, pero lo que te quería pregunatar, era por tu amigo el serio y tal vez te parecería mal que te preguntara por qué es asi. Pero rompiste mis pensamientos cuando hablaste.

- Oye ... me parece que les has caído bien. Mira que ya quieren que vuelvas otro día ... - no se si si tus palabras escondían algo o simplemente era cortesía intentando desvanecer esa atmósfera rara que en cuestión de segundos nos había rodeado.

- Si, sobre todo a tu amigo el serio - se me escapó

- ¿El serio? ¿Quién?

- No sé como se llama, pero no es ni Miguel ni Dani, el otro chico.

- ¡Ah! ¿Rubén? ¿Por qué dices que es serio? - preguntaste mientras fruncías el ceño en señal de asombro y extrañeza.

No sabía si sincerarme o callarme las cosas por no molestarte.

- ¿Puedo ser sincera?- intenté encontrar tus ojos mientras te hacía está pregunta.

- ¡Por supuesto! - respondiste mientras volvias a reirte por enésima vez ese día de lo que decía.

- Es que la verdad, las veces que nuestras miradas se encontraron, me miraba fijamente y de una manera muy seria. Como si no le cayera bien. Además no se despidió.

- Tampoco Dani - añadiste rápido.

- Sí, pero me sonrió como despidiéndose, pero Rubén seguía muy serio.

No me atreví a decirte lo que en verdad pensaba, ya que al final, no logré que de mi boca salieran las palabras que flotaban en mi mente -"Ya sé que parece una tontería y que no debo de sacar conclusiones de una persona la primera vez que nos vemos, pero también es cierto que las primeras impresiones son importantes y queramos o no, hacen que tengamos una imágen u otra de determinada persona. Y pienso que no le hizo mucha gracia que yo estubiera. Creo que no me equivoco si digo que no sé porqué razón no le caigo bien"

- Pues es porque no le conoces, porque para nada es serio. Suele estar con bromas, aunque a veces tiene un humor un poco negro.

- ¿Te molesta lo que he dicho? Lo siento pero es lo que me pareció a mi, tal vez me equivoqué.

- No, no me molesta. Sería una tontería que me molestara. Pero tal vez está así porque no te conoce de nada.

- Ya, será eso. La verdad es que pensé que no le gusta estar con desconocidos.

Otra vez silencio entre las calles y entre nosotros.

Sin darme cuenta habíamos llegado a una de las características plazas empedradas y llenas de pórticos, que brotan de repente entre las calles y se guardan en la retina de quienes se acercan a visitar la ciudad en la que vivimos. Era extraño, pero hoy la gente había decidido ir ya a su casa y no disfrutar de un café mientras se sentía observado por los antiguos edificios de la plaza que habían sido testigos de tantos momentos a lo largo de los siglos. Ciertamente es, que poca gente se había cruzado con nosotros a lo largo del laberinto de calles que habíamos contruído con nuestros pasos.
- Oyes, ¿dónde vives? - en ese momento nos paramos y te situaste frente a mí.

- En la calle Becquer, la del escritor. ¿No te lo había dicho ya?

- ¡Es verdad! Pues mira si vas por la calle de la derecha, luego giras a la izquierda y sigues de frente, ya llegas a la que está al lado. - sonreiste

- Sí, ya se orientarme desde aqui

- ¿Lo pasaste bien o fue un aburrimiento? - en tus ojos pude leer, que en verdad estabas interesado por saber cuál sería mi respuesta.

- No, ¡lo pasé bien! - te regalé una sonrisa sincera y miré el reloj del torreón que estaba a nuestro lado - Ya es muy tarde para mí. Gracias por acompañarme, porque seguro que a estas horas todabía andaría perdida por ahi - me eché a reir y tú también.

- ¡Si, seguro! ¿Sabrás llegar lo poco que te falta no? - dijiste en tono irónico como llamándome torpe.

- Si, ya te dije que desde aqui se llegar. Además para confirmarlo, ya me has dicho por dónde tengo que ir.

- Bueno vale, eso espero - me sonreiste - ¿No necesitas que te acompañe, no?

- No, gracias. Ya sé yo.

- Bueno, pues cuando quieras lo repetimos. Que a aquellos les ha gustado que fueras, sobre todo a Noe.

- Vale gracias, aunque no se si es verdad que les ha gustado verme por allí.

- ¡Jo! ¿que más quieres? Si te han dicho que vuelvas pronto o algo así.

- Ya ... pero por ejemplo me parece que Rubén no es de esa opinión.

- Tranquila por Rubén - tu risa fue acompañanda por un gesto de tu mano que trataba de tranmitirme que no me preocupara.

- Y además, también pudieron decirlo por quedar bien. La verdad, no pretendo que quieran ser mis amigos porque no nos conocemos casi nada, simplemente con no caerles mal es suficiente ... y que si no les caigo bien que le voy a hacer. Yo soy como soy, si gusto bien y sino también. Luego sonreí.

- Tienes razón. Cada uno es como es - fue tu respuesta que creo que trataba de tranquilizarme. Pero seguramente te estabas preguntando que porqué me preocupaba por tantas tonterías y por qué tenía esa manía de dar tantas vueltas a las cosas y no aceptarlas como parecen ser.

- Bueno que se me hace tarde- comencé a caminar de espaldas distanciándome de ti y mirando por el rabillo del ojo lo que había detrás, intentando no tropezar y caer.

- Bueno, pues ya hablamos -

- ¡Vale! ¡Hasta luego! - me despedí con una nueva sonrisa.

- ¡Hasta otra! - respondiste mientras agitabas en alto la mano en señal de despedida.

domingo, 11 de julio de 2010

El Grupo de Música 2



Antes de empezar con la 2ª parte, aquí está la primera por si quereis volver a situaros o por si no la conocíasis ...

http://reflejosdelunadeplata.blogspot.com/2010/06/el-grupo-de-musica.html

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En ese momento te acercaste y no era capaz de levantar la mirada a ti. Pero lo hice para hacerme creer a mi misma que me sentía segura.

Sonreiste y nos preguntaste: - Que, ¿qué tal? -

Las tres imitamos tu gesto sin decir palabra.

- ¡Venga chicas, vamos escuchar como suenan las maquetas!

Asi que nos levantamos y fuimos hasta el rincón donde estaban ellos.

Pude comprobar quienes eran los respectivos novios de cada una al regalarse un beso.

El chico serio estaba preparando todo para que escucháramos cómo habían quedado todas las canciones.

Me buscaste un sitio para sentarme a tu lado. Yo estaba contenta. Contenta por estar ahi contigo y por al fin escuchar vuestra música, tu música.

Comenzó a sonar la primera canción. Todos en silencio escuchábamos. Vosotros para buscarles defectos que mi oido no detectaba (ya que soy música amateur) y yo para conocer la letra.

Cuando acabó una de las chicas me preguntó:

- ¿Qué te había parecido? - dijo Noe.

- ¡Me gusta! - respondí.

- ¿La letra o la música?

- Ambas.

Una sonrisa iluminó su cara.

- ¿De verdad? ¡Pues es mia 100%!
¡Que bien! Por lo menos aquí hay alguien que me entiende. Es que estos dicen que es demasiado romanticona - dijo mientras miraba enjuiciadoramente a cada uno de los miembros del grupo.
¡Tú si que tienes buen gusto! - dijo mientras me giñaba un ojo.


Te reiste y pusiste esa cara tan tuya, de media sonrisa ladeada. La misma que pones cuando a veces dices que soy un poco cursi. ¿Cursi yo?

Luego como si de un debate se tratara, empezasteis a decir dónde habíais notado fallos en el sonido de tal o cual instrumento. Que si la voz en determinados puntos se oia bajo, que si la segunda quitarra no estaba bien afinada ...


La verdad es había notado algunos de esos fallos, pero me limité a estar callada porque yo no pintaba nada en esos temas. No creo que tubiera derecho a opinar sin ser miembro. Además, como para decir algo que no gustara. Ya me estaba imaginando entonces las miradas del chico serio.

Las canciones se seguían y estaban más o menos bien a mi gusto. Pero para los músicos todas tenían demasiadas pegas.

Al empezar a oir la siguiente canción, no se por qué me resultaba conocida. Algo raro porque yo nunca había escuchado vuestra música. Pero cuando llegó al estribillo la reconocí.

La letra la habías puesto durante unos días como nick del messenger. Era la canción por la que te había preguntado aquel día y me habías dicho que la habías compuesto tú. Tanto la letra como la música. Es más, te había ayudado a rimar un par de estrofas ... bueno a decidir cual quedaba mejor.

Te acercaste a mi oido y preguntaste :

- ¿Te suena?

Miré para tí. Estabas sonriendo y tus cejas estaban enarcadas enmarcando una mirada que me invitaba al reto. Entonces asentí y sonreiste más.

Me acerqué para hablarte bajito y no molestar. - Es tu canción. La del messenger -

Asentiste y sonreiste de nuevo.

- ¿Te gusta la música?

- Sí - respondí

- ¿La imaginabas así?

- Puede que si, algo parecida, porque cuando empezó a sonar no sé por qué me parecía conocida. Es extraño ¿no? - dije finalmente aunque durante microsegundos me había planteado si decirle la verdad de lo que había pensado por miedo a que me colgara la etiqueta de "loca".

Ahora no sonreias, te reias.

- Pues si que es extraño, si. Será que estamos conectados.

Volviste a romper en carcajadas, de manera que el resto del grupo nos miraba porque estabamos molestando.

Miré para abajo como evitando sus miradas enjuiciadoras y tú simplemente les dijiste :

- ¿Qué pasa, uno no puede reirse tranquilamente? ¡Anda! Si simplemente la ponemos otra vez desde el principio y ya está. -

Volvieron a mirar para ti, con cara de circunstancia como diciendo "¡Si, hombre!" , pero de repente el chico serio se levantó y la volvió a poner desde el principio.

Nos miramos, me sonreiste e hiciste un gesto como diciendo "no pasa nada".

Volvieron a sonar los primeros acordes y permanecimos en silencio hasta el final. Cuando terminó, el mismo debate que con las anteriores.

Así fue pasando el tiempo hasta que se acabaron las canciones y la tarde.

Había llegado el momento de marcharse.

Te acercaste a mi y me dijiste : - Bueno, ya es hora de irse, esto se acabó por hoy -

Miré el reloj para comprobar si era cierto. Así era. En las últimas horas el tiempo había ido mucho más rápido que en los primeros minutos de aquella tarde.

Nos pusimos como en una especie de corrillo y me despedí de todos en general, con un:


- ¡Hasta otro día! ... si me dejais volver pensé - ¡Me ha gustado escuchar vuestras canciones!

- ¡Esperamos verme pronto por aqui! - dijeron al únisono como si ya lo tubieran planeado Maca y su novio Miguel.

Noe dijo que si, que volviera pronto porque le habia gustado conocerme.

Su novio Dani me sonrió como las otras veces a lo largo de aquella tarde pero no dijo nada.

Y el chico serio ni se inmutó. -Este chico serio es un hueso duro de roer. No le debe gustar mucho estar con gente que no conoce, pero que le voy a hacer, no ha sido mi intención molestarle con mi presencia- pensé

De repente, deje caer mis pies sobre la tierra después de unos minutos paseando tranquilamente por las nubes.

Me pregunté a mi misma cómo iba a hacer para volver a casa, porque hasta allí me habían acompañado y no se si sabría exactamente deshacer el camino tejido horas atrás.

Dijiste - Bueno chicos nos vamos -

¿Nos vamos? - pensé. ¿Acaso vas a acompañarme o es porque simplemente marchamos a la vez? Más bien será la segunda opción.

Cuando salimos del local ya estaba anocheciendo y una brisa me recordaba que no me había puesto la cazadora.

Tras sentirla sobre mí, pensé - ¿Y ahora cómo me despido? ¿Hasta luego? ¿Lo pasé bien? ...

- Bueno, yo me voy a casa - te dije

- ¡Claro! Yo también -

- Han estado bien las canciones - Miré para tí y estabas callado. No parecía que tubieras intención de abrir la boca - Ya hablamos - añadí - ¡Hasta luego!


CONTINUARÁ ...
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PD: acabo de darme cuenta de un detalle que no deja de ser una tontería ... los capítulos de "El Grupo de Música" parece ser que los publico el día 11 del mes jaja, ¿habrá que esperar al día 11 de agosto para la continuación? ¬¬
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PD2: ¡¡¡¡¡VIVA ESPAÑA, VIVA LA ROJA!!!!! ¡¡¡¡¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDOOOO!!!!! ... Campeones, campeones oe-oe-oeee ... Yo soy español, español, español, yo soy español, español, español ...

viernes, 11 de junio de 2010

El Grupo de Música



¿Cómo he llegado a esta situación? La verdad no lo sé. No sé cuando fue el día en el que habíamos quedado en vernos, ni el día que hablamos de nuestras amistades.

Y aquí estoy, en el lugar que me habías dicho, aunque veinticinco minutos más tarde de la hora acordada. Eso es algo raro en mi porque soy muy puntual y casi siempre llego antes. Lo que pasa es que no sabía llegar. Asi que pedí a un amigo que me acompañara, pero ya le he dicho que podía irse.

¿Por qué le he dejado marchar? ¿Por qué no le dije que esperara un poco y usarlo como escudo en caso de que las cosas no fueran como deberían ser? Porque este es tu territorio y no puedo evitar sentirme como una simple gacela en las tierras del león.

Además, estoy un poco confusa porque por un lado estaba deseando que llegara el día en que nos vieramos otra vez y por otro, los nervios se han apoderado de mi. Incluso puede que tenga un poco de miedo, miedo por lo desconocido, por...

Me pongo a mirar alrededor y me doy cuenta de que es el local donde ensayais, pero ... ¿dónde estás tú? No te veo por ninguna parte. ¿Por qué me haces venir hasta este sitio si luego resulta que no estás? Aquí sólo veo a un grupo de "desconocidos". Aunque hay un chico que de lejos se parece a tí, no eres tú.

Me acerco hasta ellos y todos nos saludamos con un hola. En sus caras me pareció ver una expresión como si quisiera reflejar que tal vez ya sabían que iba a venir. No se si yo u otra persona, pero sí alguien.

Vaya situación más incómoda. ¿Ahora que hago? Me quedo de pie como una estutua, pero no sé a dónde mirar ni que decir. Estoy más nerviosa que al principio si cabe. Es de esos momentos en los que te apetece desaparecer, porque te sientes tonta.

Miré el reloj como para disimular un poco. Para intentar controlar los nervios me puse a pensar en mis cosas y así tratar de no darme cuenta de que estaba alli de pie como una ridícula que ni hablaba por miedo a molestar.

Entonces tras un tiempo que me pareció eterno volvi a mirar las manecillas y sólo habían pasado ... ¡ 3 minutos! 3:37 para ser exactos. Decidí que lo mejor era preguntarles por tí y así lo hice.

- Perdonar, ¿está por aquí Carlos?

Una chica me sonrió

- Acaba de salir pero volverá en un par de minutos.

- ¡Ah, gracias! Es que ya no sabía si me había equivocado de sitio o de hora - También le sonreí, no sé si por ser amable o por los nervios.

De repente, se abré una de las puertas que hay en la pared del fondo tras la chica y levanto la vista.

Ahí estás tú. Te acercas hasta nosotros y saludas

- ¿Qué hay?

Parece que no me ves. ¿Cómo es posible si estoy en frente tuya? ¿Será que en verdad todo esto ha sido una broma y no pensabas que apareciera?

Pues ya es tarde, porque aqui estamos tú, yo y ... ¿tus amistades? Me has invitado para presentármelos, aunque yo no sabía para que venía.

Y no sólamente sois amigos, sino que además sois compañeros, teneis un grupo de música.

Eso ya me lo habías dicho hace tiempo. Y también que teníais problemas para encontrar a un nuevo batería, porque el del grupo se había roto el cúbito y el radio y tendría como mínimo tres meses de escayola.

Por fin me miras y me presentas, aunque no me dijiste sus nombres. Alli había tres chicos y dos chicas.

No se por qué no estabas tan hablador como siempre, era como si te diera vergüenza. ¿Te avergonzabas de mi, de la situación, del temor a que les pareciera mal que me invitaras o del temor a que yo no les gustara? A saber.

Me cogiste por el hombro y me llevaste hasta donde estaban sentadas las chicas. No sé tampoco el por qué estaban apartadas de los chicos, que en un rincón hablaban muy bajo entre ellos.

No podía evitar sentirme un poco incómoda por ser la extraña, por miedo a no caerles bien o no saber que decir.

- Bueno chicas esta es (mi nombre) - Pero si ya me habías presentado hacía unos segundos.

Ellas respondieron con una sonrisa.

Entonces me acariciaste la espalda como diciendo "ánimo" y luego fuiste hasta donde estaban tus amigos.

Miré para ellas y comprobé que eran muy guapas. Una rubia de ojos color avellana y una morena de ojos verdes brillantes.

No pude evitar preguntarme cómo ninguna de esas chicas tan guapas era tu novia. La verdad es que no sé como no tienes novia.

A pesar de sentir vergüenza decidí romper el hielo. Porque yo cuando me siento incómoda trato de comportarme de manera que no se note. Y muchas veces en vez de quedarme callada, para mostrar seguridad, comienzo a hablar aunque dentro de mi esté temblando. Es como un mecanismo de autodefensa. Lo que todabía no soy capaz de controlar muy bien, es el sonrojarme y eso me delata.

Asi que eso hice, comencé a hablarles. Les pregunté que desde cuando llevaban en el grupo y que era lo que hacían en él.

Mientras hablábamos yo notaba en sus miradas que me estaban juzgando. Que prestaban atención a cada una de mis palabras y gestos como analizándolos para luego llegar a un veredicto.

Yo logicamente deseo que el veredicto sea positivo, caerles bien, que me acepten.

En ese momento no se cómo en mi mente se dibujó la imagen de Bella Swan, la protagonista de Crepúsculo, cuando desea caerles bien a todos los vampiros de la familia de Edward. Pues yo igual, quería caerles bien a tus amigos.

Miré para tí y los chicos que seguiais, no sé por qué razón, alejados.

Pasó el tiempo y seguíamos hablando. De vez en cuando te miraba y me alegraba ver que ya tenías el humor de costumbre, ya te estabas riendo y haciendo el payaso como siempre. Me imaginé que estabais hablando de vuestras cosas y entre ellas del grupo.

Yo ya me iba sintiéndo más cómoda. La verdad es que me estaba gustando hablar con ellas. Son dos chicas muy majas y con las que coincido en varias cosas. De repente me di cuenta de que no sabía sus nombres. Entonces les dije que después de llevar hablando tanto tiempo no les había preguntado como se llamaban.

Se rieron con amplias sonrisas sinceras y me contestaron:

- Soy Maca - dijo la de la melena rubia.

-
Y yo Noelia, bueno Noe - respondió la de ojos verdes.

La tarde iba mejorando. Por lo menos había conseguido conocer un poco a tus amigas y la primera impresión de ellas era buena. ¿Cuál sería la suya respecto a mí?

También descubrí el por qué ninguna podía ser tu novia. Resulta que eran las novias de dos chicos del grupo, Miguel y Dani. Ahora me faltaba saber cuál era cada uno.

Entonces otra vez apareció Crepúsculo en mi mente. Dos parejas. Alice con Jasper y Rosalie con Emmet. Además también estas chicas eran una morena y una rubia. Solo esperaba caerle a tu amiga rubia mejor de lo que le caia Bella a Rosalie. ¿Por qué pienso estas tonterías? ¿Serán los nervios que aunque más tranquilos, siguen latentes?

Pero la verdad es que lo que me preocupaba en ese momento eran tus amigos. Sobre todo uno de ellos, ya que las veces en que se cruzaban nuestras miradas la suya era muy seria como que yo no le hacia mucha gracia y eso me incomodaba, me daba la sensación de que no quería que estubiera allí. Sin embargo otro de ellos siempre me sonreia, no sé por qué. Y al tercero le tapabas tú la cara porque estabas frente a él.

De repente una pregunta de las chicas me hizo volver a la realidad. Una pregunta que me incomodó un poco e hizo que me ruborizara sin poder evitarlo.

- Y vosotros dos, me refriero a Carlos y a tí ... ¿que sois? ¿novios?

- ¡No!, somos amigos - Pensé que la verdad es que por mi parte si, pero tú no se si me consideras amiga, conocida o qué... Mejor dicho, yo te ofrezco mi amistad en el sentido de que estoy dispuesta a ayudarte en lo que necesites. Pero he de reconocer, que me parece que hay una parte de mi a la que le gustas como algo más que un amigo.

- ¡Ah! Es que él nos ha hablado un poco de ti y la verdad es que por la manera en que lo hacía no pensaba que fuerais amigos. ¡Perdona si te ha molestado mi pregunta! - dijo Maca.

-
No, no pasa nada - Y sonreí nerviosa.

Ahora si que sentía verdadera vergüenza. Me daba hasta vergüenza mirar para ti para que no me vieras sonrojada.

CONTINUARÁ ...
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PD1: he cortado aquí la entrada porque daría para 3 o 4 pero como no quiero aburriros, pues os lo doy en raciones :-D